Se sentía lleno, ¿pero lo estaba?
Terminas el día agotado.
Reuniones consecutivas. Una bandeja de entrada de Slack que no deja de moverse. Quizás incluso tachaste algunas tareas de tu lista. Trabajaste.
Pero luego uno se detiene y pregunta:
¿Qué fue lo que realmente avanzó hoy?
Y ahí es donde la ilusión empieza a resquebrajarse.
Empiezas a enumerar tus verdaderas contribuciones: no solo lo que hiciste , sino lo que fue importante . Una decisión. Un documento. Un trabajo difícil que finalmente lograste.
Y entonces te preguntas:
¿Cuánto tiempo necesité para producir precisamente eso?
Normalmente: dos horas. Quizás tres.
Nunca ocho.
El resto del día no lo pasé trabajando, sino alrededor del trabajo.
Estabas dando vueltas.
Dudando.
Reescribiendo.
Cambiando de pestaña.
Reaccionando a la urgencia de alguien.
Revisando las notificaciones por costumbre.
Perdiendo la concentración, recuperándola y volviéndola a perder.
Todo parecía trabajo. Pero la mayor parte no avanzó.
Reuniones: La trampa clásica
Lo mismo ocurre en las reuniones.
Asistes a una llamada de una hora. Todos hablan. Las ideas fluyen. Se percibe cierta sensación de progreso. Pero cuando aíslas el resultado —la decisión tomada o la claridad obtenida— te das cuenta de que podría haber tomado 15 minutos.
Aun así, aceptamos la hora completa como necesaria. Porque el tiempo invertido se siente como valor creado.
Y esa es la ilusión.
Estar ocupado no es lo mismo que construir
Estar ocupado es emocionalmente satisfactorio. Te hace sentir importante, receptivo, involucrado. Te da una historia: "Trabajé todo el día".
Pero la historia no es la verdad. La verdad es lo que realmente cambió. Lo que se movió. Lo que se agravó.
El tiempo es un recurso: úsalo como tal
Así que aquí hay una mejor pregunta para terminar tu día:
¿Qué hizo que el trabajo avanzara hoy y cuánto tiempo de mi día me tomó eso realmente?
Puede que te sorprenda la respuesta.
Y una vez que ves la brecha, se vuelve muy difícil dejar de verla.
📍La mayor parte de tu día no tiene por qué ocurrir. ¿Pero la parte que importa? Se merece algo mejor que estar sepultada en el ruido.
No necesitas un sistema nuevo mañana.
Solo necesitas empezar a notar la diferencia entre actividad y movimiento .
Si haces eso, incluso una vez al día, la ilusión comenzará a desvanecerse.
Y lo que queda podría sorprenderte.