El trabajo remoto nos tomó a todos por sorpresa cuando comenzó la pandemia y no nos quedó más remedio que convertirlo en nuestra nueva normalidad.
Dos años después, algunos ya nos hemos adaptado perfectamente a esta realidad y trabajamos desde casa sin problemas, mientras que otros han vuelto a la oficina como si nada hubiera pasado.
Al principio, había muchas dudas sobre si sería posible mantener el mismo nivel de rendimiento y productividad. Las empresas estaban preocupadas por si sus empleados lograrían adaptarse a esta nueva forma de trabajar y seguir entregando los resultados esperados.
Para responder a esas dudas, se realizaron diferentes estudios y encuestas para medir la eficacia del trabajo remoto. Sorprendentemente, la mayoría de ellos demostró que trabajar desde casa puede ser igual de productivo que hacerlo desde la oficina. Además, los empleados reportaron mayor satisfacción laboral y una mejor salud mental.
Y eso último es precisamente la base de una alta productividad.
Lo más difícil del trabajo remoto es la fase de adaptación. Cambiar el ritmo frenético de la oficina por la comodidad de tu hogar suena como un sueño al principio. No me malinterpretes, puede serlo de verdad, pero la disciplina que se necesita al inicio no siempre lo es.
Hay personas que luchan contra la tentación de quedarse en la cama, descansar de más, ponerse a ver una serie o jugar con su mascota. Pero como todo en la vida, es cuestión de tiempo acostumbrarse. Si te sientes identificado con esto, o simplemente quieres darle un empujón extra a tu productividad, este artículo es para ti.
Empecemos.
Así es como puedes mantenerte productivo mientras trabajas en remoto:
Establece una rutina y cúmplela
Cuando trabajas en remoto, mantener una rutina es aún más importante que en la oficina, porque las distracciones tienen muchas más oportunidades de aparecer. Puede que ya tengas una, pero lo clave es seguirla con la misma disciplina con la que seguirías un horario de trabajo presencial.
Cuando trabajas en un entorno remoto, como tu casa, no tienes la presión del ambiente de oficina. Por eso necesitas ser tú mismo quien se autocontrole y no ceda ante las tentaciones.
Tener una rutina te permite saber cómo será tu día de antemano. Así conoces exactamente qué tienes que lograr y es más fácil pedirte cuentas a ti mismo si te desvías durante el horario laboral. Además, una rutina bien estructurada libera tu mente: no tienes que gastar energía mental recordando qué toca hacer a continuación.
Todo está ya planificado, así que tu cerebro puede enfocarse en lo que de verdad importa.
Crea un espacio de trabajo
Tener un espacio dedicado al trabajo te ayuda a trazar una línea clara entre lo laboral y lo personal, sobre todo si trabajas desde casa. Sin esa separación, es muy fácil que ambos mundos se mezclen y pierdan sus límites.
Para conseguirlo, lo ideal es elegir un lugar alejado de tu dormitorio, colocar un escritorio, tu ordenador o portátil, una silla ergonómica como la ErgoTune Supreme y todo lo que necesites tener a mano. Lo del dormitorio no es una regla absoluta, ya que no todo el mundo tiene un espacio libre aparte de él. Pero si puedes trabajar fuera de él, mucho mejor: tu habitación es el lugar que asocias con el descanso y el tiempo personal, y mezclarla con el trabajo puede afectar a ambos.
Tu espacio de trabajo debe tener todo lo necesario al alcance de la mano, incluyendo la posibilidad de descargar un gestor de conexión a escritorio remoto, que puede simplificar tus conexiones remotas y hacerlas mucho más eficientes. Así evitarás interrumpir tu flujo de trabajo cada vez que necesites un bolígrafo, una hoja de papel o tus auriculares. Claro que las distracciones ocasionales son inevitables, pero de eso hablamos en el siguiente punto.
Elimina las distracciones
Para acabar con las distracciones, primero tienes que minimizarlas al máximo. Puedes empezar por identificar cuáles son las que más te afectan y actuar sobre ellas: dejar el móvil en otro sitio, bloquear redes sociales u otras webs en el ordenador, pedir a los miembros de tu familia que no te interrumpan durante el horario de trabajo, mantener los videojuegos y otros dispositivos fuera de tu vista, entre otras.
Si eliminarlas por completo no es posible, al menos intenta reducirlas. Por ejemplo, si tu entorno es ruidoso, tienes dos opciones: cerrar la puerta o hacerte con unos auriculares con cancelación de ruido.
Cada situación es diferente, pero el objetivo siempre debe ser el mismo: minimizar las distracciones.
Usa herramientas de gestión del tiempo
Existen muchas aplicaciones de gestión del tiempo que te ayudarán a mantenerte enfocado. Entre ellas encontrarás apps para concentrarte mejor, aplicaciones de seguimiento de tiempo, herramientas de gestión de tareas, apps de productividad y mucho más.
Algunas incluso lo hacen de forma entretenida para que no pierdas el foco, como hacer crecer un árbol virtual mientras trabajas (la app Forest). Otras registran tus clics de ratón y pulsaciones de teclado y te muestran los resultados para que identifiques en qué momentos del día puedes mejorar tu rendimiento.
Cuida tu alimentación
Alimentarse bien debería ser siempre una prioridad, independientemente de cómo trabajes. Pero cuando lo haces en remoto, cobra especial importancia, ya que una dieta saludable influye directamente en tu capacidad de concentración y rendimiento. Además, es mucho más fácil cuidar lo que comes cuando no estás en la oficina. Si trabajas desde casa, mejor todavía: puedes preparar tus comidas con antelación y dedicar una hora tranquila a disfrutar de tu almuerzo sin tener que correr a volver al escritorio.
Incluso si te entra hambre a mitad del día, tienes la nevera y los productos saludables a pocos pasos.
Una alimentación equilibrada potenciará tus capacidades físicas y mentales a largo plazo. Tu salud mental te lo agradecerá, y tu cuerpo también.
Toma descansos regulares y muévete
Los descansos regulares son imprescindibles cuando tu trabajo requiere alta concentración. Existe una técnica llamada Pomodoro que combina trabajo concentrado con pausas: consiste en trabajar durante 25 minutos sin interrupciones, descansar 5 minutos y repetir el ciclo. Tras tres ciclos, puedes tomarte un descanso más largo.
Aún mejor si aprovechas esas pausas para levantarte y moverte un poco. Si estás en casa, es mucho más fácil: estás en tu espacio, quizás en ropa cómoda personalizada y sin ojos ajenos mirándote. Haz un poco de yoga, estira, salta o haz cinco flexiones. Las opciones son infinitas, lo importante es activar el cuerpo aunque sea un momento.
Si no estás en casa sino en un espacio de coworking y prefieres no llamar la atención, puedes estirar un poco en el baño o salir a dar una vuelta corta por los alrededores.
Conclusión
En definitiva, mantener la productividad depende en gran medida de ti y de tus hábitos. Es cierto que trabajar en remoto y estar rodeado de posibles distracciones lo complica, pero si aplicas los consejos de este artículo, conseguirás ese nivel de disciplina mucho antes de lo que crees y lo mantendrás a largo plazo.
Empieza con pequeños cambios, sé constante, conviértelos en hábitos y verás cómo tu productividad y satisfacción con tu trabajo crecen de forma notable.