Muchos de nosotros tenemos grandes ambiciones. Ya sea emprender un negocio propio o llevarlo a un nivel específico, si ya tienes uno. Sin embargo, metas tan importantes como estas pueden ser difíciles de perseguir. A veces se sienten abrumadoras —especialmente al principio— lo que hace muy fácil caer en la procrastinación. Por suerte, existen algunas formas ingeniosas de superar ese bloqueo, como la que vamos a explorar hoy: los microhábitos.

Los microhábitos ofrecen una manera práctica y accionable de avanzar en tareas que parecen demasiado complejas. Pueden ayudarte a alcanzar tus ambiciones a largo plazo, sin importar cuáles sean tus objetivos.

En esta guía, exploraremos los microhábitos con un enfoque particular. Veremos cómo pueden ayudarte si eres líder, un emprendedor en potencia, o simplemente una persona con una agenda muy exigente.

¿Qué son los Microhábitos?

Empecemos por lo básico de los microhábitos: ¿qué son exactamente? Como su nombre indica, son simplemente hábitos pequeños. Sin embargo, lo que los diferencia de un hábito común es su propósito. A diferencia de los hábitos tradicionales, los microhábitos se establecen de forma consciente para ayudarte a lograr algo grande. Como mencionamos antes, quizás quieres iniciar un negocio o hacer crecer uno que ya tienes hasta un objetivo concreto.

A primera vista, ambos ejemplos pueden parecer sueños inalcanzables. Pero al desglosarlos en pasos pequeños y accionables, puedes empezar a avanzar de forma constante hacia ellos. Este es también el mayor beneficio de los microhábitos: hacen que las grandes ambiciones sean más alcanzables.

La Versatilidad de los Microhábitos

Además de convertir lo inalcanzable en posible, los microhábitos también pueden ayudarte con tareas más pequeñas. No requieren demasiado esfuerzo para configurarse, aunque sí necesitarás algo de tiempo y disciplina para arrancar. Aun así, investigaciones sobre la formación de hábitos han demostrado que pueden mantenerse durante bastante tiempo. Esto significa que quizás establecer un hábito no sea la mejor estrategia para objetivos a corto plazo. Pero para metas pequeñas y sostenidas en el tiempo —como planificar tus días con anticipación o gestionar bien tu tiempo— la estrategia es perfecta.

Por Qué los Microhábitos son Efectivos

A estas alturas, puede que ya tengas ganas de empezar a aprovechar los microhábitos. Pero antes de ver cómo hacerlo, exploremos por qué son tan efectivos. Al fin y al cabo, entender la raíz de su eficacia te ayudará a sacarles el máximo partido.

A medida que estableces una rutina y la completas con éxito, sentirás la satisfacción de ver un progreso real hacia tus ambiciones. Cada vez que apliques la estrategia de forma efectiva, obtendrás una pequeña dosis de dopamina. Esto, a su vez, te dará mucha motivación y te ayudará a completar otras tareas relacionadas con mayor facilidad.

Por eso, ten en cuenta la importancia de recompensarte adecuadamente por tus esfuerzos si quieres aprovechar al máximo los microhábitos. Profundizaremos en esto un poco más adelante en este artículo, pero ahora veamos cómo puedes establecer un microhábito por tu cuenta.

Convertir Grandes Ambiciones en Microhábitos

Para avanzar hacia un gran objetivo con microhábitos, primero debes descomponer tu ambición en una tarea pequeña y repetible. Definir esto correctamente es el primer paso del proceso, y es especialmente importante asegurarte de que sea fácil de ejecutar.

Establece un Objetivo Fácil

Asegúrate de fijarte un objetivo lo suficientemente sencillo como para poder cumplirlo —especialmente cuando estás empezando a trabajar en tu microhábito. También debe ser rápido de completar. Al principio, puede que quieras dedicar tan solo diez minutos al día a tu hábito. Luego puedes ir aumentando gradualmente esa duración a medida que empieces a trabajar en tus ambiciones de forma casi automática.

Establece un Ciclo de Hábito

Una vez que hayas identificado el hábito que quieres establecer, es momento de trabajar en el ciclo del hábito. Hay tres etapas clave en el ciclo típico de un hábito:

  • La Señal
  • La Rutina
  • La Recompensa

Como los hábitos siempre siguen este orden, empezaremos explorando en detalle la señal.

La Señal

Como puedes imaginar, la señal es lo que da inicio al ciclo de un hábito. Por ejemplo, si tienes el hábito de revisar el teléfono cuando te aburres, el aburrimiento es tu señal. Además de una emoción concreta, las señales habituales pueden presentarse de muchas otras formas:

  • Un lugar
  • Un horario
  • Una acción
  • Un evento

Esto te da mucha flexibilidad sobre cuándo, dónde y cómo quieres iniciar tu ciclo de hábito. Para hacer crecer un negocio, puede que quieras adquirir el hábito de empezar a trabajar —como responder correos— temprano por la mañana. Eso sí, ten cuidado con este ejemplo en particular, ya que si te excedes puedes enfrentarte rápidamente a problemas como la sobrecarga de trabajo.

La Rutina

La rutina es bastante autoexplicativa: es aquello que quieres hacer con más frecuencia. Aunque ya exploramos varios ejemplos, hay infinidad de otras cosas positivas en las que puedes trabajar con un microhábito.

La Recompensa

La última etapa del ciclo del hábito es la recompensa. Por ejemplo, si tienes el hábito de tomar café por la mañana, la sensación de energía es probablemente lo que buscas. A medida que completes tus primeros ciclos de hábito de forma manual, empezarás a asociar la acción con su recompensa. Luego comenzarás a desear esa recompensa cada vez que se presente la oportunidad, dando lugar a un hábito completamente establecido.

Microhábitos en Negocios y Equipos: Cómo Impulsan el Crecimiento

Además de usar microhábitos para ti mismo, también puedes aprovecharlos dentro de tu equipo. Al ayudar a tus colaboradores a implementar microhábitos para mejorar su rendimiento o ampliar sus habilidades, obtendrás un trabajo de mayor calidad por su parte.

Sin embargo, esto puede ser algo complicado de llevar a la práctica. Dependiendo del nivel de compromiso profesional de tu equipo, su satisfacción laboral y otras métricas, puede que tardes bastante en ver resultados. Por suerte, puedes potenciar tus esfuerzos con una herramienta de productividad muy popular: el software de seguimiento de tiempo.

Cómo Aprovechar el Seguimiento de Tiempo para Sacar el Máximo Partido a los Microhábitos

Los rastreadores de tiempo pueden ser especialmente útiles para hacer seguimiento del progreso de los microhábitos dentro de un equipo. Necesitarás una herramienta de calidad que permita a los miembros del equipo registrar su tiempo en distintos proyectos y tareas. Una vez que la tengas, podrás asegurarte de que tus empleados dediquen suficiente tiempo a formar los hábitos que deseas impulsar.

Por ejemplo, si quieres que tu equipo amplíe sus habilidades, puedes pedirles que dediquen diez minutos al día al aprendizaje. Puedes crear tareas para esto en tu rastreador de tiempo y hacer que los empleados registren su tiempo en ellas. Luego podrás revisar su progreso periódicamente para asegurarte de que están trabajando en sus hábitos.

4 Ejemplos de Microhábitos para Dueños de Negocios

Antes de cerrar este artículo, exploremos brevemente algunos ejemplos de microhábitos que podrías querer desarrollar como dueño de un negocio. Estos te ayudarán en distintos aspectos de la gestión empresarial y te permitirán acelerar el crecimiento de tu empresa.

Delega Tareas

Delegar tareas correctamente puede ser especialmente difícil para los nuevos emprendedores. Hay bastantes variables que debes definir: qué tareas delegar, a quién delegarlas, y más. En algunos casos, este proceso puede generar fatiga de decisión, lo que reduce tu productividad. Incluso es posible que empieces a evitar la delegación por completo para no tener que lidiar con todos esos factores.

Sin embargo, dedicar un poco de tiempo a pensar en las mejores prácticas para delegar tus tareas puede ayudarte a tomar estas decisiones más rápido. Reserva entre 10 y 15 minutos al día para revisar tus tareas y definir tu enfoque de delegación. También es importante elegir bien el momento en que quieres practicar este microhábito. Delegar no es una tarea de baja prioridad, pero tampoco es algo que necesariamente quieras hacer a primera hora de la mañana.

Anota y Gestiona tus Tareas

Siguiendo con el tema de las tareas, gestionarlas correctamente puede ayudarte enormemente. Hacerlo te permitirá priorizarlas de manera que las más importantes se completen a tiempo.

Una excelente forma de gestionar tus tareas es a través de una app de productividad. Puedes usar suites dedicadas de gestión de tareas o incluso la funcionalidad de gestión de tareas de un rastreador de tiempo de calidad como WebWork.

Establecer un microhábito para anotar tus tareas dependerá mucho de cómo trabajas. Si eres escritor, puede que quieras adquirir el hábito de abrir tu app de gestión cada vez que creas un nuevo documento. Si prefieres organizar todas tus tareas del día de una sola vez, quizás te convenga más planificarte con antelación usando una estrategia como el time blocking o el timeboxing.

Dedica Tiempo al Aprendizaje

El aprendizaje es algo que nunca debes dejar de hacer —especialmente si eres dueño de un negocio. Hay tantas cosas por descubrir y dominar en el mundo empresarial, que dedicar tiempo a formarte siempre es una buena idea.

Reservar tiempo para aprender es un hábito sencillo de formar. Puedes abrirte a tu plataforma de aprendizaje favorita cuando llegas a la oficina o poco después de llegar a casa. Asegúrate de darte una recompensa adecuada al completar tus primeros ciclos de hábito para garantizar que lo estableces por completo.

Dedica Tiempo a Reflexionar sobre tus Objetivos y tu Progreso

Por último, reservar tiempo para reflexionar sobre tu desempeño puede ser muy beneficioso. Este es un hábito que le viene bien a cualquier persona, independientemente de si tiene un negocio o no. Muchos tenemos agendas tan apretadas que dejan poco espacio para la reflexión. Sin embargo, dedicarle tan solo 5-10 minutos al día puede ayudarte a mantener el foco en tus ambiciones a largo plazo.

Aprovecha ese tiempo para recordar por qué haces lo que haces. Reflexiona sobre cuáles son tus objetivos y por qué los estableciste en primer lugar. El cerebro humano tiene una gran facilidad para olvidar ese tipo de detalles, que juegan un papel clave en tu motivación.

Reflexiones finales

Los micro hábitos son una herramienta poderosa que puede ayudarte a avanzar de forma constante hacia grandes metas. Pueden tardar un tiempo en consolidarse del todo; sin embargo, su efecto a largo plazo es perfectamente medible. Con una herramienta como un time tracker, podrás hacer seguimiento del progreso en tus micro hábitos, así como en el de tu equipo. De esta manera, tendrás la certeza de obtener excelentes resultados a largo plazo, tanto para ti como para tu negocio.

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