Uno de los errores más comunes en la gestión de proyectos es creer que el cliente siempre tiene la razón y que hay que seguir su plan a rajatabla pase lo que pase. Y aquí está la clave: aunque los clientes tienen sus propias ideas y suposiciones sobre cómo debería ejecutarse un proyecto, no tienen por qué conocer todo lo que implica el desarrollo de una aplicación.
Para eso estás tú.
Un buen gestor de proyectos sabe anticiparse a los problemas que pueden surgir durante el proceso de desarrollo y gestionar las expectativas del cliente con inteligencia.
En este artículo aprenderás cómo ser proactivo en la gestión de proyectos: desde establecer objetivos claros hasta comunicarte de forma efectiva con tu equipo, entre muchas otras cosas. Y lo mejor de todo: también encontrarás consejos de expertos para reducir los costes del desarrollo de aplicaciones en el camino.
Así que sigue leyendo y descubre nuestros 10 mejores consejos de gestión de proyectos para el desarrollo de aplicaciones móviles.
1. Define los Detalles Clave
Antes de empezar a desarrollar una aplicación móvil, tienes que definir qué objetivos quieres alcanzar. Con esos detalles clave bien establecidos, podrás avanzar hacia la planificación más detallada de tu proyecto.
Esto incluye definir aspectos como:
- El cronograma del proyecto
- El presupuesto
- La asignación de tareas y responsabilidades del equipo
- Los hitos del proyecto
- Los factores de riesgo
- Los componentes, funcionalidades y elementos visuales de la aplicación
2. Asegúrate de Seguir las Directrices de Cada Plataforma
Cada plataforma móvil tiene sus propias directrices del sistema. Estas son las normas que los desarrolladores deben cumplir si quieren que su aplicación sea aceptada en la tienda correspondiente. Infórmate antes de entrar en la fase de desarrollo, porque el incumplimiento de estas normas puede generar gastos innecesarios e inesperados más adelante.
3. Comprende las Expectativas del Cliente
Para garantizar que todos los miembros de tu equipo trabajan hacia el mismo objetivo, la claridad del proyecto debe ser una prioridad. Esto significa comunicarte con los clientes y preguntar cuáles son sus requisitos en cuanto al desarrollo de la aplicación.
Por ejemplo, podrías pedirle a tu cliente sus casos de prueba de QA para asegurarte de que tus pruebas de calidad están a la altura de sus estándares. Al final, la mejor manera de evitar contratiempos futuros y reducir los cambios constantes es contar con un documento escrito donde todos los requisitos del cliente estén claramente definidos y detallados.
4. Comunícate con Tu Equipo
No es casualidad que se diga que una buena comunicación es el puente entre la confusión y la claridad. De hecho, la forma en que te comunicas con tu equipo puede ser la diferencia entre un producto exitoso y uno que no despega. Por eso, nuestro siguiente consejo es invertir en un buen software de comunicación. Las herramientas de gestión de proyectos como Trello, Teamly, Asana y Workast te ayudarán a organizar y hacer seguimiento de tareas en múltiples proyectos, además de ofrecerte una visión clara del flujo de trabajo.
Además de esto, tómate el tiempo necesario a la hora de asignar roles y responsabilidades. Esta será, posiblemente, la decisión más importante que tomes dentro de un proyecto, y dedicarle el tiempo justo te permitirá escuchar a tu equipo y detectar para qué tareas es el candidato ideal cada persona.
Y lo más importante: mantente abierto a escuchar las ideas de tu equipo sobre el desarrollo de la aplicación y el proyecto en general. Esto no solo mejorará su motivación, sino que te ayudará a anticiparte a los posibles riesgos del proyecto.
5. Considera el Outsourcing para Reducir Costes
Los desarrolladores offshore suelen tener tarifas por hora más bajas, por lo que si tienes restricciones presupuestarias, externalizar el proyecto puede ser una opción que vale la pena explorar. Eso sí, ten en cuenta que esto puede traer más desafíos en la comunicación y requerirá dedicar horas extra a las tareas de gestión de proyectos.
Puedes minimizar las desventajas del outsourcing preparando varias solicitudes de propuesta (RFP) y recopilando ofertas de distintos proveedores externos.
También hemos reunido algunos de los mejores modelos de RFP para desarrollo de aplicaciones móviles para ayudarte a elegir al proveedor ideal para tu proyecto.
6. Supervisa el Proceso de Desarrollo
Si quieres asegurarte de que estás cumpliendo todos tus objetivos estratégicos, el seguimiento del rendimiento es fundamental en la gestión de proyectos. También es una excelente forma de monitorear el desarrollo profesional de los miembros de tu equipo, para poder reconocer su trabajo y recompensarlo como corresponde. Eso sí, ten cuidado con el micromanagement, ya que puede llevar al agotamiento del equipo, romper la confianza y hacer que pierdas de vista el panorama general.
7. Informa a los Usuarios Finales sobre las Últimas Actualizaciones del Sistema
Los sistemas operativos móviles se actualizan con frecuencia: las actualizaciones mayores pueden llegar hasta 3 veces al año, y las menores son incluso más habituales. Estas actualizaciones están pensadas para mejorar la experiencia del usuario, reforzar la seguridad de la aplicación y aumentar su eficiencia con la incorporación de nuevas funcionalidades. Por eso es importante que tu producto sea compatible con las últimas actualizaciones e informes a tus usuarios finales sobre la importancia de utilizar los kits de desarrollo de software más recientes.
8. Garantiza la Misma Experiencia de Usuario en Diferentes Sistemas Operativos Móviles
Para mejorar la usabilidad de tu aplicación, asegúrate de que funciona correctamente tanto en el entorno de Android como en el de iPhone. Una vez finalizado el desarrollo, deberías realizar pruebas de compatibilidad en dispositivos móviles para confirmar que todos tus usuarios tienen la misma experiencia.
Eso sí, ten en cuenta los costes asociados a desarrollar dos versiones de la aplicación en lugar de una. Habla con tu equipo para definir cómo incluir elementos configurables de forma global en la aplicación, sin que deje de sentirse nativa tanto en iOS como en Android.
Consejo: Comunicarte con tu equipo de UI antes de entrar en la fase de desarrollo puede darte una idea clara de cómo funcionará y lucirá la aplicación. También te permitirá definir un diseño responsive que te ahorrará dinero a largo plazo.
9. Evalúa los Resultados del Proyecto
Después de seguir todos los pasos anteriores, conviene revisar los desafíos y los logros obtenidos a lo largo del proyecto. Así podrás identificar oportunidades de mejora y evitar repetir los mismos errores en proyectos futuros.
Reúnete con tu equipo para analizar las razones por las que no se cumplieron ciertos hitos o plazos, escucha su feedback con atención y mantente abierto a aprender de ello. Luego, define la mejor forma de abordar los problemas detectados antes de lanzar la aplicación al mercado.
10. Mantén Tu Aplicación
Tu trabajo no termina cuando la aplicación se publica en una o varias tiendas de aplicaciones. A medida que los usuarios exploran las funcionalidades de tu app, inevitablemente dejarán reseñas con cosas que creen que podrían mejorar. ¡Y deberías escucharlos! Lanzar versiones nuevas y mejoradas de la aplicación la mantendrá relevante en el mercado y te ayudará a aumentar tu ROI.
Consejo: Para mantener los costes de mantenimiento bajo control, considera optar por código más sencillo durante la fase de desarrollo de tu aplicación.
Conclusión
Si quieres mantener a tu equipo enfocado en aportar valor real al usuario final sin salirte del presupuesto, necesitas incorporar un proceso sólido de gestión de proyectos a tu trabajo.
Ahora que sabes qué pasos seguir y qué detalles clave tener en cuenta, estarás en una posición mucho mejor para anticiparte y mitigar los riesgos asociados al desarrollo de aplicaciones móviles, y para asegurarte de que cumples todos los hitos que te has propuesto.
Con esto, cierro el artículo con una de mis citas favoritas sobre gestión de proyectos, del autor Denis Waitley: «Espera lo mejor, planifica para lo peor y prepárate para sorprenderte.»